Edicion Uno
Historias de Hombres y Autos

FORD MODELO T

07-11-2008

Síntesis de sencillez, practicidad, economía, durabilidad y eficiencia, claves de su éxito.
Hoy, cuando tenemos como muy común utilizar o ver circular autos, pocos recuerdan los principios de la motorización y la mayoría tal vez no los conoce, aunque no transcurrió tanto tiempo.
Desde fines de 1800 se fabricaban automóviles, que salvo por la falta de caballo se diferenciaban muy poco de los carruajes tracción a sangre, único medio de transporte personal hasta entonces. Los diseños fueron evolucionando, mejoraban en aspecto y confort, los frenos, la dirección, la suspensión, pero eran caros, lo que los hacía accesibles sólo a unos pocos, limitando su mercado.
En ese momento la visión de un hombre cambió la historia del automóvil, de un país y del mundo. Henry Ford -así se llamaba el hombre en cuestión-, ya venía diseñando y fabricando autos desde 1896 y en 1900 fundó su primera compañía, mientras que en 1901 la radicó en Dearborn, cerca de Detroit. Había tenido la idea de encarar el negocio desde otro punto de vista. Intuyó que era necesario hacer autos para todos, poniendo ese nuevo medio de transporte al alcance de la mayor cantidad de compradores. De todo el mundo si fuera posible, según sus palabras, "que cualquier trabajador con sueldo razonable pudiese comprarlo".
Con el fin de reducir costos buscó simplificar el diseño al máximo, a la vez que en su producción introdujo el concepto de la cadena móvil de montaje, logrando cristalizar su propósito en un modelo sencillo y confiable, en el modelo "T", que entró en producción en el mes de setiembre de 1908, y el 31 de octubre de 1925 batió el récord de producción de 9.109 unidades en un día.
Para concretar sus ideas había reunido bajo su dirección un equipo de especialistas a fin de llevar adelante el proyecto, un ingeniero (Joe Galamb), un modelista (Charles Sorensen), un experto en metalurgia (Harold Wills) y un mecánico (J. Smith).
A diferencia de la mayoría de los autos de aquellos tiempos, el Ford T era liviano, sencillo, económico y confiable, empezó a ofrecerse el modelo base a unos 850 dólares y llegaría con la producción de grandes volúmenes hasta un mínimo de 250 dólares, en los Estados Unidos. Así, junto a su gran confiabilidad, hizo que de verdad fuera una posibilidad de auto para todos y principalmente para quienes hasta entonces ni soñaban con poder tener uno.
No sé si asocian, distinguidos lectores. Sin pistolas arriba el escritorio, no? País en serio, sin necesidad de pagar publicidad.
Desde los primeros modelos con carrocería denominada 'TORPEDO", lo que significaba espacio para cuatro personas, capota de lona y laterales abiertos, fueron diseñados bajo la atenta mirada de Henry Ford. Tenían motor de cuatro cilindros en línea, válvulas laterales, cambio epicicloidal, de dos marchas hacia adelante y atrás, que le permitía una velocidad de 70 km. por hora. Refrigerado por agua, con radiador y ventilador, sin bomba de agua, que circula por termosifón, lograda por la diferente densidad del agua según la temperatura.
Hasta 1915 en que se agregó iluminación eléctrica, venía sin luz al principio. Luego, con luces a carburo o a querosén. El tanque de nafta que fue variando de ubicación según los años (de abajo del asiento delantero pasó al torpedo), alimenta por gravedad el carburador de tiro ascendente.
Igual que el piso y el tabique que separa el motor del habitáculo, los rayos de las ruedas eran de madera, con llanta desmontable donde calzaba el neumático. El esquema básico en sí se mantuvo inalterable mientras el modelo "T" estuvo en producción en lo referente a chasis, motor, transmisión, suspensiones, aunque se fueron introduciendo actualizaciones como arranque eléctrico, luces, rediseño de los guardabarros y la carrocería, reemplazo de partes de madera por chapa, posición del acelerador, apertura de la puerta ciega del conductor y hasta ruedas con rayos de alambre, pareciéndose cada vez más al que sería su sucesor el modelo "A".
Continuó fabricándose durante 19 años en forma ininterrumpida, llegando a montarse hasta mayo de 1927, cuando cesa la producción. Una cantidad increíble para aquella época, superior a los 15.000.000 de ejemplares, con diversos tipos de carrocería que contemplaban las más variadas necesidades de los usuarios.
Una de las frases más graciosas que escuché sobre el T, fue cuando el amigazo Minty Breitling estuvo en Esperanza hace unos días, y me contó que un amigo suyo "se niega a considerar al Ford T como auto…".
Si Dios quiere para la semana que viene volvemos con más sobre el T, auto o no auto, grande, trascendente como ninguno.

Bocha Balboni - E-mail:
historiasdehya@gmail.com

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11-08-2017

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