Edicion Uno
Historias de Hombres y Autos

Centenario del Ford T -Útima parte-

21-11-2008

Corrección: la semana anterior en el segundo párrafo se me pasó un error, el cambio es EPICICLOIDAL, tal como figura en la primer nota, HdeHya N°184 (7/11/08). ¡Gracias Luis!
Sus cuatro cilindros suman 2.892 cc y girando a 1.500 vueltas llega a 21 HP, originalmente podían recorrer 100 kilómetros con 11 litros de nafta. Otra novedad de entonces fue la tapa de cilindros desmontable abulonada, fundida en una sola pieza, como el block enterizo.
No era fácil ponerlos en marcha cuando hacía frío, (recuerden que no existía el multigrado) ya que el aceite pesado arrastraba la transmisión como si estuviera conectada, por lo que se debía arrancar levantando una de las ruedas traseras que giraba, mientras que la otra, por efecto del diferencial permanecía inmóvil. Si quedaban en marcha estacionados con la palanca en posición central, muchas veces las vibraciones (que no eran pocas) hacían que aquella se corriera sola hacia adelante conectando la transmisión, y se largaban a andar sin conductor.
Al principio no venía de fábrica con paragolpes, ni puertas, el radiador era de bronce sin niquelar, muy anguloso. En 1916 cambió al formato niquelado o negro que se ve con más frecuencia en cantidad en poder de coleccionistas y entusiastas, modelo que -otra curiosidad- durante varios de los que siguieron a la aparición de las puertas en 1911, la del lado del conductor era falsa, estaba estampada en la chapa, sólo dibujada ya que no se abría. También hubo un modelo cerrado con puertas centrales, una por lado que daba acceso tanto a los asientos delanteros como traseros. De ninguna originalidad se privaron don Henry y sus muchachos!
El T abarcó toda la gama de modelos, el equivalente a cuatro puertas (en algunos modelos tres por lo explicado), dos puertas, voiturette, con capota de lona o cerrado (techo duro), pickup, furgón de reparto, ambulancia y camión con caja de carga.
De fábrica entre 1913 y 1925 fueron todos negros, ya que la opinión del bueno de Don Henry era que "los autos deben ser del color que quiera el cliente siempre que sea negro"... porque una compañía proveía pintura sólo de ese color con las características de costo, secado y aplicación que Ford requería.
La necesidad y la imaginación hicieron surgir infinidad de aditamentos para personalizar este simpático y muy querido primer auto de mucha gente en todo el mundo, desde faroles a gas (carburo), a querosén, kits para agregarles generador y batería, ventiletes, reflectores, espejos, bocinas, hasta conjuntos de doble árbol de levas a la cabeza, para impulsores de autos de carrera.
Muchos de éstos usaron el rendidor motorcito del "T", incluso participaron en Indianápolis. Nuestra categoría Mecánica Nacional estuvo poblada hasta fin de la década del 60 de elaboraciones en base a ese noble motor.
En la ciudad de Esperanza, donde nací y vivo, mi abuelo trabajaba en una importante casa de Ramos Generales de aquellos tiempos que los importaba directamente de Ford Motor Company, hasta que en 1913 se abrió la filial Argentina. Por él supe que venían por barco hasta Buenos Aires y de allí en tren hasta el depósito de la firma Casa Vionnet, embalados en cajones de madera con la capota plegada, las ruedas colocadas entre los asientos de modo que formaba un bulto bastante compacto.
Les instalaban las ruedas, echaban combustible y con un golpe de manija arrancaban, andando los sacaban de lo que quedaba del embalaje para llevarlos al salón de ventas. Posteriormente se instaló una agencia Ford que se encargó de su comercialización y servicio, mientras que Casa Vionnet dejó de importar "Forcitos".
Al mirar una foto familiar de la época, encontré que el T de mi abuelo tenía volante a la derecha, lo que me pareció una rareza y no pude encontrar explicación, hasta que tomé contacto con el Primer Club de Ford T de Argentina, donde amablemente me informaron que esa era la característica de los fabricados en Canadá, donde por ser parte de la comunidad británica se conducía por la izquierda, entonces.
Para Ford Motor Co. era el modelo T, para el público norteamericano fue el "Lizzie", para nosotros el Forcito, apodos familiares y cariñosos que recibió este simpatiquísimo y querible auto, que tuvo la gran virtud de cambiar y mucho la vida de la gente.
Cuando pases frente a un Ford T, sugiero que te saques el sombrero. Nada fue igual después de este auto.
Un agradecimiento especial a Daniel Kappes, Ives Mainardi, Miguel Debiaggi y Eduardo J. Benz.
Fuentes consultadas: Autoclub, Autorama, Coches Clásicos, Enciclopedia Salvat del Automóvil, El Óvalo Azul, Enciclopedia de Oro del Automovilismo Argentino, Mecánica Popular, Medio Siglo de Automovilismo Argentino, Motor Clásico, Parabrisas, Quatroruote, folletos y publicidad de la marca. http://oldcarandtruckpictures.com/, www.automovil.com/media-135-galeria-2438-centenario-del-ford-t, clubfordt@yahoo.com.ar

Bocha Balboni - E-mail:
historiasdehya@gmail.com

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