Edicion Uno
Historias de Hombres y Autos

Fue hace 70 años - La trágica de Tres Arroyos

05-12-2008

Veníamos comentando en esta forma lo que quedó sobre aquel acontecimiento.
Después del accidente que costara la vida en Casilda el año anterior, Fermín Martín había comprado ese auto y acompañado por el hermano de Carlos, Miguel Zatuszek, indemne en aquel triste suceso, largaba tercero. También intervenía Juan Manuel Fangio con Ford V8 que largó 11°.
Por la extensión del circuito, de 13 km de recorrido, aunque se levantaba mucho polvo parecía imposible que trajera problemas. No obstante se originaron algunas dudas sobre su realización, pero se largó y tan difíciles fueron las condiciones que marchando en primera posición el santafesino Ochoteco (Alfa Romeo), seguido de su coterráneo Brosutti (Mercedes), al cumplir 16 minutos de carrera se encontraron frente al palco oficial con la polvareda sin asentarse, dejada por los autos en las pasadas anteriores. En ese sector no soplaba viento, lo que agravó las circunstancias, aún al haberse desgranado la fila india.
Cuando todos comenzaban a pensar que debía detenerse la prueba por falta de visibilidad, el comisario deportivo Pedro Motta empuña la bandera roja, difícil de ver por la polvareda, en tanto por la izquierda buscaba el ingreso a boxes Abramor (Insignia de oro), quien fue golpeado por el Fiat de Sogetti y lo empujó dentro de los boxes. El Fiat vuelve al centro de la calzada donde lo golpeó Canziani, todos éstos a menor velocidad. En tanto, tal vez sin verlos y sin tocarlos, pasa milagrosamente a ritmo de carrera Olivari (Mercedes), tapando todo con más tierra.
Con pilotos y público tratando de ayudar, la calzada obstruida e invadida, sobre la derecha y buscando la banquina se detenía el auto de Plácido Ruiz (R.E.O.) con sus ocupantes descendiendo cuando se escucha venir otro auto. Tratan de alejarse, pero Ruiz se enreda en el alambrado. Fermín Martín era el que venía a toda velocidad, embistiendo violentamente al R.E.O. Ambos autos estallan en llamas que alcanzan a Ruiz salpicado de combustible, atrapado en los alambres, en tanto el espectador Carlos Ramón Tripaldi, que intentaba ayudarlo, corre la misma suerte.
El pesado y voluminoso Mercedes de Martín y Zatuszek vuela por el aire casi cien metros, cae en llamas despedazándose y despide a sus ocupantes que fallecieron poco después, al igual que Ruiz y Tripaldi. También sufre graves quemaduras un hermano de este último, que penosamente logra recuperarse.
Cuatro muertos, cinco autos destrozados (dos irrecuperables) y heridos, lamentable saldo, pero hasta exiguo si tenemos en cuenta que ocurrió frente al palco de control y abastecimientos donde se encontraba la mayor cantidad de público, que era muchísimo.
No todas las versiones son exactamente coincidentes con esta pretendida explicación de lo sucedido, difiriendo en algunos detalles, pero similares en el lamentable resultado. Reúno aquí lo más "común" entre las varias versiones que tuve oportunidad de consultar.
Muerto Zatuszeck, hacía un año, y ahora Fermín Martín y Miguelito, el cuñado, compinche de muchas hazañas y carreras de Carlos, Juan Mackzac, dolorido y desilusionado, decide enterrar los restos del auto en el patio del taller para que nunca nadie vuelva a matarse con esa máquina. Esa es la anécdota, tal como Borocotó la escribió.
En cambio tuve oportunidad de hablar con un nieto de Juan Mackzac, el señor Roberto Girola, quien me contó que cuando falleció su abuelo, él buscó palmo a palmo en ese terreno sin encontrar nada. Me contaba que tan grande era el dolor de Mackzac, que no era posible mencionar el tema en su casa.
En algún sentido siempre supe para mí que antes había otro concepto de la vida. Esa gente había visto sufrir y morir tantos de pestes, hambrunas y guerras, que no parecían impresionarse mucho por las que ocurrían. Sin embargo, Mackzac hombre curtido en la IGM, había sido marcado profundamente por esas desgracias.
Con motivo de la publicación en www.automovilsport. com semanas atrás de una de estas historias, un grupo de periodistas de Tres Arroyos me informaron que se está considerando el emplazamiento de un monolito en el lugar del accidente, en recuerdo a quienes perdieron su vida en aquella oportunidad.
Así, esa trágica carrera de Tres Arroyos se llevaba las vidas de este espectador solidario y tres deportistas, entre ellos el primer esperancino en sobresalir en el automovilismo nacional, Plácido Ruiz (HdeHyA N°181, 10/10/08) de importante trayectoria pese a su juventud, apenas había pasado los 31 años, cuando mucho se esperaba de él. En ese momento residía en la capital de nuestra provincia, formaba equipo junto a grandes ases santafesinos del momento (Brosutti, Ochoteco), con quienes habían comprado una cupé Ford 37 para intervenir en Turismo Carretera que recién nacía.

Bocha Balboni - E-mail:
historiasdehya@gmail.com

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